domingo, 5 de enero de 2014

EL PODER DE LA PALABRA

8 de mayo de 2013

Muchas veces una palabra mal dicha, una expresión desafortunada, una coma mal puesta, puede cambiar el destino de muchas vidas, puede ser algo así como:

Matadlo, no es inocente ó
Matadlo no, es inocente.

En los tiempos medievales cuando los que llevaban su amor a escondidas y no tenían más que a las cartas y al mensajero para expresar su amor, el contar una historia de amor bien contada era imprescindible.
Cada palabra, cada frase, lleva impregnado un sentimiento.

Una misma palabra expresada por dos personas diferentes, según el lugar de la expresión en que sea colocada ya no tiene la misma intensidad o el mismo significado.

Y la palabra AMOR, la más bonita de todas las palabras jamás expresadas, puede quedar vacía, cuando por dos personas que escriben casi lo mismo, una de ellas lo hace con vacuidad.

Puedes incluso al leer, saber el estado emocional de una persona: si está triste, enfadada, preocupada o llena de amor, incluso antes de que esa persona sea consciente de ello.

Mis palabras te harán vibrar si te digo "TE QUIERO" (¿quién recibe el mensaje?...) sólo si es verdad, esa onda vibratoria viajará por el espacio y se estrellará contra su pecho, pero si no es verdad, ese sentimiento caerá justo delante de sus pies y no a sus pies, y allí se evaporará y no se habrá dado por enterado.

Por eso, un NUEVO PARADIGMA, también puede ser eso: hablar desde el corazón, escribir, hacer que la gente recoja esas buenas vibraciones, hazlo con intención para que quien deseas que la reciba, efectivamente la reciba y la siente.                                                                                                                                                                                                                                                                   
Tú puedes elevar esa energía, aunque sea solamente con la palabra escrita.

Sólo tienes que llevar el sentimiento a la palabra. Cada palabra es simbólica, cada símbolo resuena, cada resonancia viaja por el espacio creando o no armonía. Seamos responsables por lo que expresamos.

Por eso cada vez que tengas algo que decir, dilo desde el más profundo sentir, si no, mejor quédate calladito.
¿Lo has sentido en esta última frase que he escrito?

Qué tal si hubiera dicho...

…quédate callado y no hables hasta que esa palabra resuene en ti... ?
De esto se trata. De asumir con responsabilidad la palabra dicha.
Muchas veces he escuchado:
¡Sin ti no soy nadie? ó
¡Qué sería de mi sin ti? ó
¡Todo lo que soy, te lo debo a ti?
¡Me deslumbras!

Y yo pregunto: ¿Es que la luz del otro no te deja ver tu propia luz?

Aspiro en mi vida a que mis dichos sean expresados con convicción y no por agradecimiento solamente. Si no, cuánto poder le entrego a otra persona con mi palabra?
¡La palabra otorga poder!¿Recuerdas?
Entonces te invito a que te preguntes a ti mismo: ¿deseo realmente entregar mi poder a otra persona?

Yo no.
Yo opto por agradecer al maestro su enseñanza y convertirla en mi propio maestro, creando así un nuevo paradigma en mi vida, otro escalón para alcanzar mi plenitud.

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