17 de mayo de 2013
¿Te has parado a pensar cuántas primeras veces que hiciste algo por primera
vez?
¿Cuántas veces te ha sucedido de quedarte paralizado antes de hacer ese
"algo" por primera vez y que necesitaste que alguien te empujase o te
diese un empujón para que eches a andar?
¡Cuántas primeras veces hay en nuestras vidas!
La primera vez que di un beso, pensé que me moría..... Los dientes
chocaban, las lenguas no sabían que rumbo tomar o dónde meterse, aún hoy lo
recuerdo; el primer día de escuela, aquel patio me parecía inmenso, ¿me
perdería entre tantos niños? La primera vez que me subí sola a un autobús,
pensé que se me saldrían los ojos por un lado y el corazón por otro, pero allí
estaba yo haciéndolo.... sola.
La primera vez que tuve novio me escondía, no sabía que hacer o decir, si
vendrá o no vendrá a nuestra cita y cuándo llegue, ¿qué hago? Vaya dilema!
.... Mi mejor primera vez la tengo cada vez que me enamoro y mi peor
primera vez la tuve también alguna vez.... pues ahora no recuerdo. Visto con
la óptica del tiempo es emocionante, no te sucede?
¿Cuántas decisiones hemos de tomar por primera vez? Es como verse a una
misma a través de una rendija en el patio de la vida, es gracioso verse perdido
entre tantas emociones.
¡El primer orgasmo! Eso sí que fue como si perdiera la vida en un
instante y después... ¡yo quiero otro y otro! ¡Y más!
La primera vez que me enamoré tenía tantas energías que si me decían
de correr diez kilómetros para mí no era nada si corría a su lado.
¿Has sentido cómo se comportan tus sentidos cuando emprendes algo por
primera vez?
Es como si entrara una en un túnel dónde no se ve más que una
diminuta luz allí, muy a lo lejos, dónde el tiempo al inicio ocurre
tan.....lento, casi eterno, que te da tiempo a sentir cómo las orejas tiran
hacia atrás de la cara. Si tengo que decir algo mi lengua se encartona de la
sed, se entrecorta mi voz que por supuesto no sale de mi garganta, sale de mi
estómago y sólo escucho el boom boom boom de mi corazón. ¿No es cierto que te
sucede así también?
La primera vez que vi la carita de mi niño, todo redondito y suave, ¡qué
emoción! él sí llegó por un túnel, no sé si para él la luz fue su nacimiento o
tendría que poner luz en su nacimiento.
Es curiosa la similitud que existe entre esa misma sensación de pánico
cuando una se enamora, que sientes que es algo que deseas y que quieres
alcanzar a toda costa y de pronto y sin darte cuenta llegas al final del
túnel, sólo puedes sentir alegría, no hay más….el pánico ha quedado atrás, y
cuando es un proyecto que quieres hacer y que finalmente decides y te lanzas,
llegas al final del túnel y te das cuenta lo largo que ha sido pero finalmente
también ves luz y sientes alegría, una alegría tan enorme y desbordante que
quieres contagiar a quien tienes más cerca.
Qué relativo que es el tiempo, no? Puedes hacer dos cosas e ir por el mismo
túnel y la velocidad con que lo transites sólo depende de la intensidad de tus
emociones.
El cuerpo no entiende de tiempo. Las reacciones fisiológicas serán las
mismas tanto cómo si te enamoras cómo si quieres llevar a cabo un proyecto. Tu
cuerpo vive en un remolino llevado por la adrenalina, la oxitocina…y nuevamente
más adrenalina.
La vida misma es un largo orgasmo y ahora que lo comprendo siempre voy en
busca del orgasmo de la vida, y qué orgasmo más delicioso. Como la mejor
primera vez que tuve uno.


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